Viernes in the night. Llovía. Llovía como si alguien se hubiera dejado abiertos todos los grifos del cielo. Mi abuela hubiera dicho que jarreaba. Los siete jinetes del Apocalipsis nos habíamos citado en La Pesquera a las diez de la noche para darnos tiempo a llegar con garantías. Pero como suele pasar en estas ocasiones, los aviones, el tráfico, la depilación púbica y otros menesteres nos habían retrasado a todos. A todos excepto a Miguel.
Miguel ejecuta proyectos civiles para una constructora especializada en obra pública. Es uno de esos tipos cartesianos a los que le toca lidiar día sí y día también con todo tipo de personajes churriguerescos, taimados y con tacha y doblez. Supongo que convivir con tanta corruptela le ha convertido en el cabronazo que es. Aunque partiese de inicio con cierta predisposición genética, claro.
Miguel es el digno heredero de una saga de perfectos hijos de perra. Profesionalmente es de lo más rocoso que yo me haya echado a la cara en toda mi vida. Y personalmente, aunque continúe siendo un poquito cabrón, es un gran tipo. Algo chulo, sí, pero no seré yo quien le afee semejante conducta. Sería como si Hugh Heffner le dijese a sus hijos que no está bien mirar revistas guarras. Como que no.
Cuando yo llegué, Miguel seguía esperando. Su avión había aterrizado en tiempo y forma, esto es, a la hora prevista y con la parte de las ruedas hacia abajo, algo muy de agradecer en estos tiempos que corren.
Tras los abrazos, los qué tal y la leve puesta al día de lo ocurrido en los últimos meses, la conversación derivó -inexplicablemente- hacia mi encuentro con Sonia, la actriz porno epiléptica. De ahí a charlar sobre los orgasmos fingidos sólo había un paso.
Reconozco que yo no tenía ninguna intención de cruzar ese Rubicón. Pensaba que el asunto sólo podía atraer sobre mi persona mofas, befas y chanzas. No podía saber -y tanto!- que al poner ese asunto sobre el tapete Miguel reaccionase como lo hizo:
-Ah!, bueno. Yo sí que he fingido algún orgasmo.
Si esto fuera una peli, ahora la cámara ralentizaría el curso de la imagen, haría un travelling inverso y terminaría con un bonito nudo de cadeneta, uno por delante y otro por detrás, para mostrar mi paralizada y atónita expresión. Pero, muchacho, qué me estás contando!
-Que has qué?
-Que he fingido algún orgasmo. Sí.
Si esto fuera una peli, sería una de esas pelis en las que el protagonista mira hacia la cámara buscando entre el público a alguien que le explique qué está pasando.
Como me sentía incapaz de continuar con la conversación, resolví guardar silencio, a la espera de ... ahm... bueno.... a la espera de una explicación. Coincidirás conmigo en que no es muy normal eso de que un tío finja orgasmos, no?
A Miguel no le representaba ningún problema, por lo visto. No se trataba de una confesión cargada de sigilo, sino de un comentario casual, como de conversación de ascensor:
-Se ha quedado buena tarde
-Sí, pero dicen que igual refresca.
-Pues ya ves, yo finjo los orgasmos.
-Ah! como mi mujer.
-Pues un día quedamos y hacemos una performance.
-Eso, eso.
-Que no se acabe la semana sin que nos llamemos, eh?
Aposenté mis reales sobre una de las sillas que circundaban la mesa del reservado y encendí un cigarro. Esperé hasta que el camarero me trajese un pelotazo, ya que Miguel estaba deleitándose con su Martini. Consulté mi reloj. Bien. Teníamos tiempo para profundizar en los orgasmos fingidos de Miguel antes de que llegase el resto de la tropa.
Al fin el camarero regresó con mi Rob Roy. Invité a Miguel a sentarse y hablar. Declinó la oferta de sentarse, pero comenzó a explicar la historia que había quedado colgada de aquel "Ah!, bueno. Yo sí que he fingido algún orgasmo."
Lo que sigue es, lo advierto, no apto para espíritus sensibles ni almas de cántaro. De hecho, es una historia con algunos pasajes realmente bestias. Que luego nadie se asuste.
Fue con mi exmujer. Pero, curiosamente, fue mucho antes de que nos casáramos. De hecho, ocurrió la primera vez que follamos. Recordarás que Maribel tenía esa odiosa afición por las hierbas y los inciensos. Tenía su piso lleno de aquellas mierdas. Velas, telas de colores, ambientadores exóticos. En fin, toda aquella mandanga. Habíamos ido a alguna fiesta de alguna de aquellas petardas amigas suyas y la acompañé a casa con la esperanza de echar un polvete. Chico, no sé que habría tomado, pero Maribel estaba cachondísima. En cuanto abrimos la puerta de su piso se tiró a mi cuello y me despelotó en un santiamén. Yo hice otro tanto y sin calentamiento ni hostias nos metimos en faena. Noté algo raro en mi soldado. Pero no estaba la cosa como para andar con rarezas.
Le dimos y le dimos y según le dábamos la sensación de extrañeza creció. Era como si en vez de polla tuviera una prótesis de plástico. Algo rarísimo, chico.
A ella, evidentemente, le dio más que igual porque a final de cuentas, se lo estaba pasando bomba. Pero yo no. Aquello empezó a doler. Al principio sólo una ligera molestia. Al rato un malestar general. Pensé que sería algo muscular y que ya se curaría solo y seguí a lo mío. Pim pam, pim pam.
Pero pronto comprendí que algo iba mal. No sentía ningún placer. Malo, me dije. Esto es muy malo. Pero ella estaba cachondísima, disfrutando como una loca. Y... joder. No iba a parar aquello para decirle, además en la primera vez que follábamos, que teníamos que dejarlo porque me dolía la polla. Ni siguiera tú, piquito de oro, serías capaz de encontrar un modo elegante de parar aquello. Estaba en juego mi futuro y mi reputación. Hice lo que todo hombre haría en mi situación: apretar el culo y seguir con el tema hasta que ella se corriese, confiando en que, hasta que llegase ese momento, no me reventase la polla.
Cuando al fin se corrió me quité de encima y me tumbé de costado. Evidentemente, yo no me había corrido. Ella se puso cariñosa y entre tontería y tontería deslizó su mano hacia ahí abajo. Y, claro, se encontró con la Torre del Oro.
Insisto, no sé que se habría metido esa noche, porque estaba como una moto. Joder, si hubiera sido la mitad de caliente después de casarnos igual no la habría mandado a tomar por culo. El caso es que me agarró el nabo y me obligó a seguir con el folleteo. Se puso encima y hala, al meneíto. La hostia, Hugo, yo no veía forma de salir de aquello. Cada vez me dolía más la polla. Notaba que se hinchaba, pero no sentía ningún placer. Y Maribel, ahí, salta que te salta, brinca que te brinca.
Bueno, el caso es que ella se corrió no sé cuantas veces y como a mi no se aflojaba, insistía en seguir dándome matarile. Y yo no podía más. Tenía que acabar con eso como fuera porque el dolor me estrangulaba los huevos. Era como si me estuvieran estrujando la polla con una mano de acero. Y decidí fingir que me corría y santas pascuas.
Miguel detuvo el relato un instante, posiblemente valorando las palabras que utilizaría a continuación. Yo mantuve un silencio expectante.
Y continuó.
Ya te puedes imaginar. Que me corro, que me corro. Ah! ah! y tal. Con cara de gilipollas, claro.
Y yo, que me lo podía imaginar, me estaba partiendo la polla.
Supongo que mi actuación no fue muy convincente, pero después de más de dos horas de darle al mete-saca sin parar, no creo que Maribel tuviese cuerpo para andar fijándose en cómo me corría o me dejaba de correr.
Total, que me tumbé boca abajo, y enterré la cara en la almohada para ahogar un grito de puro dolor. La polla me dolía como no me ha dolido nada en la puta vida. Afortunadamente, ella cayó dormida enseguida. Me levanté, me vestí y salí corriendo de allí, directito a las Urgencias del Gregorio Marañón.
Priapismo, chico. Me dijeron que era priapismo. Y cuando le expliqué al médico toda la película el muy cabrón no paró de reírse mientras me clavaba una aguja en el rabo.
Y, oye, fue el único momento de la noche en la que sentí placer, mientras se me desinflaba la minga. Raro, eh?
Entendí entonces por qué Maribel tuvo tantas prisas por casarse con Miguel.
Con semejante primer polvo, hasta yo me habría casado con él.
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17 Se han atizado un Johnnie::
No se me ocurre un motivo mejor (aunque sí varios menos dolorosos) para fingir un orgasmo!
Y nene, o tu colega es un portento de la naturaleza, o practica el budismo y es capaz de llegar a algún tipo de estado superior de la conciencia totalmente carente de dolor físico... porque el priapismo es tremendamente doloroso, como para continuar en faena se queda el "amigo" ;)
Biquiñooooos!
Perdona ... ¿he leído bien? ¿Te depilas el pubis?, jajjaja, voy a seguir leyendo, me he quedado ahí!!!
No he podido evitarlo!.
Me estoy partiendo de risa!!! Pobre tío, la otra más contenta que un yinyu y a él al final se la tienen que pinchar para desincharla!!! jajajajaja, que me parto!.
Sab, querida, ignoro el grado de dolor que inflige la dolencia en cuestión porque tanto yo como mi pequeño gran amigo nos hemos librado de tamaña experiencia. Pero me inquieta, me sorprende y me remueve las entrañas un pensamiento: tú también lo has padecido en en tus carnes prietas y turgentes? ;)
Por otra parte, creo que debería abrir una encuesta sobre los posibles motivos para fingir un orgasmo. Veo que la cosa es más grave de lo que pensé en un primer momento!
Marta, querida, leíste bien, pero decodificaste mal: yo lo llevo arregladito, porque aunque estoy a favor de la conservación del Amazonas, eso no significa que que desee verlo reproducido en zonas tan íntimas. Y el que se depila por completo es Javi. Una vez seguí su ejemplo y la experiencia me bastó para comprender que no había sido una buena idea.
Y, creo que hablo por boca de muchos al preguntar: qué es un yinyu?
Yo todavía estoy perpleja con el titulo del post.
;)
jajajja, la verdad es que se escribe: Gínjol, y en catalan solemos decir: Està mes content que un Gínjol!. Que significa que está extremadamente contento!.
Y Gínjol es una planta, no sé si debe dar efectos alucinógenos, y probablemente esa sea la razón de la expresión en catalan!. ¿?.
Pero a mí me hace mucha gracia y escribirla como se pronuncia me hace más!.
Lo he leído esta mañana y sigo sin poder comentar. Eso debe doler demasiado como para encima reirme...
Vaya, me ocurre como a Lex, al principio del post, tenía muy claro el coment, a medida que leía pensaba, joooo! a mi también me va lo del incienso... ale, ya hemos perdido puntos.... luego... Tio espera unos instantes que me reconponga y te comento ok???
Entiendo, querido, que La Pesquera es un bar no?.
Decirte, que en mi pueblo, el día 13 de agosto, se celebra el Día de la Pesquera, todo el mundo come en el campo, montaña, rio, o peña (según la edad) y es un día entrañable, según la tradición de los de mi generación, a pleno solano de agosto, comíamos bocatas (estábmos más por beber que por hacer carne a la brasa), maquínabamos cual era el disfraz con el que entraríamos escandálizando a todo el pueblo en el baile (mojas borrachas, k.k. clan, gitanas de mercadillo con guitarra, escalera y cabra de las que hacen Beee, beee, incluida, se necesitaba ir muy borracho para hacer esto) y así trascurriamos el día, la noche y el día 14 ya no sabíamos que nos tocaba hacer, si dormir, si seguir o que, lo jodído, amigo es que después venía el día 15 del cual no te podías escaquear de la comilona obligatoria familiar con un vermut que empezaba a eso de las 12:30 y querido, nuestros cuerpos llevaban ya 4 días de fiesta. Me ha hecho gracia recordarlo.
Prefiero contarte esto a decirte... PERO MIRA QUE SOIS BESTIAS!!!! me aterra pensar que alguna vez a mi pareja le haya pasado esto y se lo haya callado. Uff (me rallo)! De todos modos, te agradezco la información porque así estaré al tanto.
Saludos Besos y abrazos.
Cris
Buen fin de!
Monic, querida... perpleja de extrañada o perpleja de interesada? ;)
Marta, nena... ah, entiendo.... el hecho diferencial, no?
Lex, chato, espero no tener que descubrirlo nunca!
Cris, pequeña... ahm.... vale. Ok. Ah! respecto a si a tu pareja le ha pasado o no, aunque no puedo responder por él, si puedo decirte que una buena comunicación es la base de las relaciones de pareja (pfff... jajajajajaj!!!: no nos engañemos; la base de la pareja es el sexo) hala, qué cosas digo....
Vaya vaya, por fin conozco al señor Hugo, la verdad, no me lo esperaba, pareces majo jajajajaja en fin, creo que no había podido pillar un post más adecuado para leerte por primera vez XD así que bueno, encantada ^^.
Vaaale, ya te conociiíaa... pero no de una forma tan... íntima XD
besucos, jor, voy a matar a Monic
Conocer de forma tan íntima? uhmm
Miguel no es Hugo, o si? ay que me lío ;)
Jefa, me parto con tu pregunta...
Muy buenas:
Pobre Miguel, y olé por su ex, vaya noche que se llevo la chica.
La verdad es que tu amigo debe de ser un actor de Oscar, ocultar cara de dolor durante dos horas y acabar la faena fijiendo un orgasmo, pobre. Creo que el primer "mete saca" con una nueva pareja suele ser complicado por nervios y esas cosinas (aunque los cubatas ayuden) pero si yo me pusiera en la piel de tu amigo los temería como a la peste,jajaja.
besitos.
África, querida.... de una forma tan íntima? es que tú y yo...?
Amaral, querida... uy, qué lío! Para la tranquilidad de tu espíritu y el bienestar emocional de mi persona y del pequeño Hugo, te diré que no: yo soy más guapo.
Lex, querido.... deja de partirte y llévate a Malva de viaje romanticón a la Toscana.
Tote, querida, felicidades por tu cumpleaños. Esa misma pregunta le formulé yo. Y su contestación no pudo ser más desconcertante: "Entre un gesto de dolor y uno de placer la diferencia es mínima". Quizá ahora le dé al sado maso.
Tú y yo? ... no, gracias.
La máxima intimidad que podía alcanzar contigo era leer tu blog ;-)
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Sírvete tú misma