Vale. De acuerdo. No debí hacerlo. Sí, lo entiendo. Está mal. Ya. Me ha quedado claro.
Pero... tampoco es para tanto. Y no grites, coño, que no estoy sordo.
Empecemos por el principio. Viernes. Altísimas horas de la mañana. Duncan balbucía, preso de un horrendo estado de embriaguez. Yo iba camino de igualarle ya que la noche se había quedado huérfana de tías buenas. Sí, ya sé que es bastante primitivo, pero yo soy asín. Y Duncan más.
En ese momento, hicieron entrada tres tías. La manifestación de nabos en la que se había convertido el bar se giró al unísono, como accionados por un resorte genético al olisquear las feromonas que se habían dispersado por el garito.
Una me llamó la atención. Estaba cachondísima. O eso me pareció a mi. Bueno, a mi y al resto de tíos del bar, que la miraban libidinosamente sin reparo alguno. Ah... pero.... je suis désolé mes amis. Aquí el nene fue el más rápido y me fui directito hacia la del escote más pronunciado. Caminé hacia ella combinando el esfuerzo de encontrar algo medianamente inteligente que decir y el de no trastabillar y darme el costalazo padre.
La entrada no fue precisamente para enmarcar. Sí, hasta Kokoschka emborronó algún lienzo, así que no seais tan tiquismiquis. Además, a ella no pareció importarle en absoluto que mi verborrea estuviera bajo mínimos. De algún modo mágico, Duncan se rehizo y me flanqueó para dar cobertura al ataque. Para según qué cosas, Duncan resulta inigualable. Así pude concentrarme en la gachí, que me hizo partícipe de su nombre -uno realmente exótico del que no guardo más que un recuerdo vago- y se puso cariñosota en un abrir y cerrar de ojos. O eso me pareció a mi, aunque no me fio mucho de mi reloj interno cuando el nivel de Johnnie supera al de sangre dentro de mi cuerpo.
Total, que nos fuimos a su casa. Ella y yo. Duncan siguió la fiesta con las otras dos. Esta mañana me ha contado que no sabe si se lo montó con las dos o se tiró a un mandril de lo pedo que iba. Puestos a elucubrar, me inclino por lo segundo.
Una vez en su casa, la chavala decidió que no iba a perder ni un minuto. Qué digo ni un minuto. Ni un segundo!! A empujones me llevó hasta su cama. Si cierro los ojos, consigo ver imágenes sueltas, como fotogramas de lo que pasó a continuación. Recuerdo que tropecé con el canto de su colchón y caí mientras ella se deshacía de mi ropa y yo me reía como un oligofrénico. La gachí, que efectivamente estaba cachondísima, cogió el micrófono, dispuesta a pronunciar -es un decir- un interesantísimo -o eso me pareció a mi- monólogo. El de la flauta de Bartolo para ser exactos.
Y yo me dejé llevar entre vapores etílicos tumbado sobre la cama sobre mi ropa y la suya. En un momento dado descubrí que me estaba clavando algo en la espalda y resolví incorporarme para retirarlo. Al hacerlo pasaron dos cosas.
La primera, descubrí que su dormitorio tenía un gigantesco armario empotrado con puertas de espejo gracias al cual podía vernos desde una posición anatómicamente imposible. Desde el otro lado.
Y la segunda, que lo que me estaba clavando en la espalda era mi teléfono móvil.
Ahm... y sí. Me quedé embobado viendo cómo su discurso evolucionaba de piano a presto y de presto a prestísimo a través del espejo y con el móvil en la mano.
Supongo que lo que aconteció justo después es resultado de pasar tanto tiempo con gente como Duncan. Todo se pega. Hasta lo más irracional. Y en esa situación, sin pensarlo, desbloqueé el teléfono y pulsé el botón de cámara. Enfoqué como bien pude hacia el espejo e inmortalicé el momento con poca pericia técnica, sin duda, pero con la suficiente como para arrancar al momento un pedazo de alma. Ella, la gachí, ni se enteró de lo que había hecho. Y no se hubiera enterado si no se me hubiera escapado un
-Halaaaaaa.... esta foto es co-jo-nu-daaaaaaa
Y, ahora sí, regresemos al principio:
Vale. De acuerdo. No debí hacerlo. Sí, lo entiendo. Está mal. Ya. Me ha quedado claro.
Pero... tampoco es para tanto. Y no grites, coño, que no estoy sordo.
Melodi, Jessica, como pollas te llames, la culpa no es mía. Es de la tecnología, que nos deshumaniza.
Así que esa noche, que tan mal había comenzado, y tan bien parecía que iba a terminar, concluyó en un mar de risas, sentado en pelotas en el descansillo del piso de aquella petarda mientras recogía mi ropa y trataba de no partirme la crisma bajando las escaleras.
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12 Se han atizado un Johnnie::
Me parto, no me lo puedo creer que hicieras eso!!!! jajajjaja, lo bueno, es que esta historia no termina como a las que nos tienes acostumbrados, descorchando el cava!!!!.
Ahora, teniendo espejos en las puertas de los armarios ... mmm .... , eso es más hortero que lo que tu hicistes!.
Qué rapidez querida... Pues sí, ya ves. Pero la culpa, insisto, es de esta tecnofilia que nos invade. jajaja!
Pues si, vaya parece que me hayas oído,
aqui te diria "lleig" (feo) lo que has hecho, ves, este es uno de los los motivos por los cuales....
Eso, feo. Pero me parto, de verdad, es que te imagino. Tuviste suerte que el movil no lleva flash sino te comes una... (por el espejo lo digo) en vez de la foto en cuestión. Eres tremendo...
aissssssssssss ;)
Un besazo enooooooooorrrrrrme....!!!
Por cierto...
las fotos con el movil se hacen antes de...
cuando viene de camino a...
con la intención de....
Yes, confieso: he sido victima de la deshumanización.
Pero quien utiliza hoy en día la cámara de fotos del móvil teniendo vídeo ???
Hola e añadido tu blog al mio.
El mio es
www.linaresfilms.blogspot.com
Espero que te guste :)
Saludos
Cris, querida.... no se puede luchar contra la naturaleza humana... jajaja!! Y qué es eso de que las fotos se hacen antes... antes de qué? ;)
Lex, querido... yo de ti me preocuparía. Y mucho. Eso fue lo que me preguntó Duncan cuando se lo conté: por qué no lo había grabado en vídeo jajaja!!
Héctor, querido, aunque empieza a preocuparme que vengan tantos tíos por aquí, sé bienvenido. Espero que hayas traído hielo. Ah... y un consejillo... para evitar que tu novia se pegue un tiro cuando le sugieras que quieres follar, igual te sale más a cuenta llevarla primero a cenar por ahí, vamos, digo yo. Creo que es más sutil y obtendrás mejores resultados ;)
Uff Madre mía Hugo que será lo próximo???? No quiero leer, lo digo escondiendo los ojos con la mano pero con los dedito bien separados, jajajaja
Bueno y Duncan como acabó???
Mi querida Lau.... quién sabe lo que nos deparará el destino? Quizá un video-clip... jajaja!!!!
y sobre Duncan... me temo que sí, que se tiró a un mandril de culo pelao. Un poco en su línea.
Me encanta tu forma de escribir, Hugo. Por favor sigue contándonos tus cosas, reales o no. Tienes talento.
Un abrazo.
Barrabax, querido, gracias. (aquello de 'no te lo daré' me ha hecho reír un buen rato)
Uff, he vistado a Tyler... Que duro!
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