FAIRY GRAN RESERVA

01:40 / Publicado por Hugo /

Déjame ponerte en situación. Una amiga tuya te presenta a un tipo. Parece agradable, educado. Charláis amigablemente durante una hora o así. Te parece más agradable aún, así que decides darle tu teléfono e invitarle a cenar a tu piso. Aún no has decidido si le enseñarás tu alcoba, pero no lo has descartado a priori.

Llega el día, suena el timbre. Compruebas con una ojeada rápida que todo esté listo. La mesa, la iluminación, algo de música. Te concedes un notable alto en la presentación mientras buscas el espejo del recibidor para asegurarte de que estás perfecta. Sólo después de domar un par de mechones rebeldes te decides a abrir la puerta.

Ahí está el tipo. La cosa pinta bien.

Pero...., qué harías si en lugar de la habitual botella de vino se presenta con una botella de Fairy y te la ofrece como si de un Cuné Imperial se tratase?

Cómo hemos llegado hasta este punto? Qué ha pasado para llegar hasta este terrible momento de confusión? Dejarás entrar a este imbécil? Le echarás a patadas? Llamarás a la Benemérita para que desalojen al tarado de la botella de Fairy? Te asaltará un furor uterino de difícil explicación y le arrancarás la ropa allí mismo? Che sera sera? whatever will be, will be.

Todo tiene su explicación, querida. Si tienes unos minutos, me encantará ilustrarte. Verás, hay una frase a la que ningún hombre es capaz de resistirse. Bueno, hay dos. La primera es No llevo bragas, pero de esa hoy no hablamos. La otra es No hay cojones.

Coge a un tipo refinado y cabal. Uno de esos tipos que no acostumbra a perder la compostura así aparezca Figo y le dé una patada en los huevos con toda la fuerza que el iracundo portugués fuese capaz de imprimir al movimiento. Pues bien, toma a ese tipo al que le queda media hora para acudir a una cita con una hermosa joven y cuando esté eligiendo el vino que llevará dile lo siguiente:
-No hay cojones para llevarle una botella de Fairy.
El efecto será inmediato, demoledor e imparable.

Afortunadamente los políticos no han descubierto el poder mesiánico de esta expresión. Pero llegará el día en que un político se ponga ante el atril, deseche el teleprompter y tras unos dramáticos segundos de silencio llenos de efectismo, suelte;
-No hay cojones en este país para votarme a mi.
Ese día se producirá un hecho sin precedentes, ya que el género masculino al completo en edad de votar apoyará al candidato como un bloque sin fisuras. Quizá sea cosa de la testosterona. O de la tontoterona. Lo que sea. El caso es que es así, inevitable, como las mareas, como las estaciones. El tío saldría elegido con un porcentaje que rayaría en el pucherazo. Y a partir de esa fecha, las campañas serían más cortas y los leit motiv electorales más explícitos. Sólo de imaginarme los carteles me entra una risa tonta que pa qué.
Pero regresemos al tipo que hace un par de segundos dejaba vagar una mano por su arsenal de vinos. El No hay cojones le ha descompuesto el gesto. La mandíbula le cuelga, inanimada, mientras pugna por no perder el control. En su interior una formidable fuerza de la Naturaleza comienza a tomar las riendas, obligándole a dirigir su mano hacia el armario bajo el fregadero, buscando a tientas una botella de plástico que encierra en su interior un líquido viscoso y verde. Mira, fíjate: su frente está perlada de sudor, un ligero templor asalta sus manos, le cuesta trabajo respirar, lo hace trabajosamente.
Observa cómo es incapaz de hacer frente al ahogo que trepa por su garganta. Sus ojos son un pozo de desconsuelo y frustración. Sabe que está perdiendo la partida. Que ese breve No hay cojones le ha condenado. Que, se ponga como se ponga, terminará llevando el Fairy. Será por cojones.

Ven, sigamos al tipo. Veamos cómo termina de vestirse. Camisa azul pálido de Carolina Herrera, pantalones camel de Paul & Shark, americana marrón Hackett de franela de algodón. En los pies unos Antonio Parriego de ante. Y en las manos una botella de Fairy. todo bien conjuntadito, sin duda. Ven, acompañémosle al garaje y veamos cómo se sube a su coche y coloca con primor el Fairy para que no sufra vaivén alguno durante el trayecto. Sólo le falta ponerle el cinturón de seguridad. Observa cómo circula con precaución para que el maldito envase de friegaplatos no se desparrame por la tapicería.

Mira cómo se planta ante el portal de la casa de la joven que unos pisos más arriba se acicala, completamente ajena al surrealista momento que la vida le deparará en cuestión de segundos.
-Hola, soy Hugo, contesta al metálico Quién es? que suena a través del telefonillo.
-Sube, contesta ella.

Y Hugo sube, claro. Con el Fairy en la mano. Afortunadamente no se cruza con nadie en el hall ni en el descansillo del cuarto piso al que se dirige. Busca con la mirada la G y al dar con ella se dirige, ufano como un colegial, a presionar el timbre.

Y ella, al abrir la puerta, se encuentra con un sonriente jaque. Ella también sonríe hasta que descubre en sus manos una botella de Fairy. Entonces una nube de confusión se posa sobre su faz. Cómo explicarle que todo esto proviene de un No hay cojones?

Ah... c'est ne pas posible, mon ami. No te creería

-Verás, querida, pensé en traer vino, pero luego me he dado cuenta de que con todo esto de la crisis el Fairy es un objeto muchísimo más práctico, dónde va a parar. Además, con una sola gota podremos fregar todos los platos que utilicemos. Si no, nos devolverán la pasta.

Afortunadamente ella se ríe y la franquea el paso.
-No has oído hablar de los lavaplatos?, pregunta ella, divertida.
-Mmm... eso tiene centrifugado?

10 Se han atizado un Johnnie::

Comment by Sabela on 22 de octubre de 2008 12:38

Je, me imagino a la susodicha contando la historieta a sus amigas... supongo que el cariz que tomen los hechos en sus labios dependerá en gran medida de como transcurriese y acabase la noche.
No dudo que hoy al mirar esa botella de fairy se dibuje una sonrisa en su cara, y si es así después de todo, seguro que habrás sabido compensarla por esa muestra de... más que dudosa delicadeza :)

Biquiñooos!

Comment by Aleixandre Biedermann on 22 de octubre de 2008 17:29

Señor Hugo, piense usted que el fairy tiene una gran cantidad de componentes tensoactivos, esto es hace que dos líquidos insolubles uno en otro lo sean, así que hasta igual puede ser una tremenda metáfora de una noche que, por lo que cuenta, fue inolvidable.
Mis felicitaciones una vez mas por este post...

Comment by Cristina on 26 de octubre de 2008 20:27

Querido... Felicidades por la canción

Besos

Cris

Comment by Cristina on 27 de octubre de 2008 10:20

Querido... la próxima vez ponle un lazo a la botella y lleva Fairy en pastillas para el lavaplatos...

Me encanto como siempre!!!

Es cierto lo que piensas... (Ayer solo escuché la canción)

Saludos

Cris

Comment by Marta on 27 de octubre de 2008 10:52

A mí se me presenta un tío en la puerta con un Fairy y pienso dos cosas: Yo cocino y tu friegas los platos, o trabaja en Fairy de comercial!!!!.

Pero me has recordado al anuncio del adolescente con los hierros en los dientes!!! Si haces sonreir a una mujer ....

Genial, ay, con un par de cojones!!!!

Anónimo on 27 de octubre de 2008 12:42

Ainssssss, que risas. Genial, eso es lo que se necesita en tiempos de crisis: risas.
La próxima podrías llevar un gel de baño, meteis los platos en la bañera, vosotros también y en sustitución del vino como el baño puede ser un afrodisiaco...ejem..., ya sabes, en tiempo de crisis un 3 en 1 va de perlas, jajajaja.

Que no pare la música.

Alberta

Comment by Hugo on 1 de noviembre de 2008 17:02

Sab, querida... no tengo feedback sobre los posteriores comentarios, pero me gustaría pensar que sí, que efectivamente sonrió. Besos también para ti.

Aleixandre, querido,... mmm... interesante información. De haberla sabido hubiera sido el killing minute más técnico de la historia. Y... otra cosa, a estas alturas no crees que ya podemos tutearnos? ;) un abrazo.

Cris, querida.... me alegro de que te gustase la canción (me imaginé algo de eso, sí) Y qué es eso del fairy en pastillas? en pastillas??

Marta, querida, me temo que ella no pensó en ninguna de las dos alternativas que planteas. De hecho, su cara mostraba tal sorpresa que durante un par de segundos pensé que me cerraría la puerta.

Alberta, querida... bañarnos con los platos y el fairy? mmm.... se me ocurren otras cosas para hacer en una bañera. Aunque ahora que lo pienso, conozco a un tipo que muchos, muchos años atrás lavaba los platos en la bañera. Pero eso es una historia que jamás debería ser contada jajaja! Besos también para ti.

Anónimo on 2 de noviembre de 2008 22:36

No Hugo, no lo has entendido, si quieres te lo explico y hasta lo escenificamos para que lo comprendas bién. No con fairy, con gel, jajajja, es para que cuando lo del fairy se vuelva una rutina, variar, aunque no creo que a un tipo como tu le haga falta alguna sugerencia.
:)

Que no pare la musica xd.

Alberta

Comment by Avril Vallejo on 6 de noviembre de 2008 14:33

lo siento cielo, se que no entras mucho... pero te he nominado :))

Comment by Karol on 10 de noviembre de 2008 12:09

.... Querido cuánto tiempo !

*He disfrutado como siempre y es que donde hay estilo.. , es algo simplemente irresistible para mí no pasar a saludar.


::::::::.(Camisa azul pálido de Carolina Herrera, pantalones camel de Paul & Shark, americana marrón Hackett de franela de algodón. En los pies unos Antonio Parriego de ante. ).::::::::


Querido Hugo seguramente que la susodicha al abrir la puerta en lo que menos se fijo es en la botella de tus manos, si es de un exquisito caldo vitivinicola o tan desagradable liquido verde.

En esa percha y con la clase que te caracteriza, seguroo... seguro.. que su mirada inconscientemente se centraría en un solo pensamiento...

¿si así va por fuera como ira por dentro,lleva puesto fijo unos calzoncillos CALVIN KLEIN?

.. "CON DOS COJONES DENTRO JEJJEJE"

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